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Violencia se recrudece en zonas de Colombia

EFE, , actualizada 08:34 🕚
Violencia se recrudece en zonas de Colombia

El conflicto armado colombiano se ha recrudecido en varias regiones del país por la pandemia de Covid-19 que también dificulta la implementación del acuerdo de paz que el Gobierno y la guerrilla de las FARC firmaron en noviembre de 2016.

Así lo señala el informe "Los impactos del Covid-19 en la seguridad y la implementación del acuerdo de paz" de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) que analizó la situación en cuatro de las regiones más golpeadas por el conflicto armado.

"En el Catatumbo, sur de Córdoba, Bajo Cauca y nordeste antioqueño la emergencia sanitaria causada por la pandemia de Covid-19 ha tenido impactos negativos, directos e indirectos, sobre los esfuerzos de construcción de paz", advirtió la FIP en el documento, cuya elaboración tuvo apoyo del Gobierno del Reino Unido.

Igualmente "ha propiciado, directa e indirectamente, condiciones para que la violencia armada se mantenga e incluso aumente".

Las razones de esto, añadió la Fundación, son el aumento de la influencia de los grupos armados ilegales, "el reforzamiento de las medidas orientadas a ejercer control social y territorial por parte de esas facciones" y "el fortalecimiento de los dispositivos de la fuerza pública en el territorio como mecanismo para cumplir la cuarentena y combatir la delincuencia".

Según información recogida sobre el terreno por la FIP, en las cuatro regiones "las medidas de cuarentena no han sido obstáculo para que los grupos ilegales mantengan su accionar armado".

Como ejemplo de ello menciona que Antioquia, donde está ubicado el Bajo Cauca, y Norte de Santander, en el que está el Catatumbo, "fueron dos de los tres departamentos que en el primer cuatrimestre de 2020 concentraron el 72 por ciento de los combates de la fuerza pública contra los grupos armados organizados".

En el Catatumbo, ubicado en una zona fronteriza con Venezuela, los riesgos de seguridad se han mantenido, incluso cuando la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) hizo un cese el fuego unilateral durante todo abril.

"De hecho, durante el primer cuatrimestre del año, el 29 por ciento de las acciones de los grupos armados organizados se concentró en Norte de Santander. Los enfrentamientos entre el ELN y el EPL (Ejército Popular de Liberación), así como la influencia que empiezan a ejercer varias estructuras disidentes de las FARC siguen derivando en hechos violentos dirigidos contra la población civil", detalló la FIP.

Sobre el sur de Córdoba, el informe menciona que durante la emergencia sanitaria las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) -conocidas por el gobierno como Clan del Golfo-, la banda de Los Caparrapos y una disidencia de las FARC "han mantenido y aumentado su actividad armada por medio de asesinatos, masacres, desplazamientos forzados, reclutamiento de menores e intimidaciones".

"En el Bajo Cauca y nordeste antioqueño, si bien se ha registrado una disminución significativa de los homicidios -cerca de un 28 por ciento en comparación al primer semestre de 2019-, se presume que el Clan del Golfo y los Caparrapos, así como el ELN y las disidencias de (...) las antiguas FARC siguen llevando a cabo acciones hostiles en contra del Estado y que afectan a la población civil", agregó la información.

En las cuatro regiones, los grupos armados ilegales "mantendrían acciones de control y restricciones mediadas por la coerción", con lo que justifican "la imposición de normas de conducta y sanciones durante la emergencia sanitaria".

Violencia se recrudece en zonas de Colombia
Panorama. Observan el aumento de la influencia de los grupos armados ilegales, "el reforzamiento de las medidas orientadas a ejercer control social y territorial por parte de esas facciones".

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