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Se asoma una pequeña luz

PADRES E HIJOS

IGNACIO ESPINOSA, , actualizada 12:04 🕚
Se asoma una pequeña luz

Aunque aún faltan meses, lo que resta del año y los primeros meses del año 2022 para que se concluya con el ambicioso plan de vacunación contra el Covid-19 en nuestro país, lo cierto es que el hecho de saber que ya existe un antídoto para combatir el coronavirus representa una noticia extraordinaria no sólo para los habitantes de nuestro país, sino del mundo entero, que ha sido azotado por una pandemia que nos ha arrebatado la tranquilidad y la vida de personas muy queridas y cercanas a nuestro círculo ya sea familiar, de amistades o del ámbito laboral que perdieron la batalla contra esa enfermedad.

Y es que, como coloquialmente se dice, ya se empieza a ver la luz al final del túnel, una vez que ya se nos ha informado que las autoridades federales han firmado contratos con las grandes empresas farmacéuticas que durante meses han estado produciendo cientos de millones de dosis de esa vacuna que significa una esperanza de que ya existe una respuesta en medio de la incertidumbre y el miedo que se ha apoderado de todos nosotros ante la posibilidad de ser contagiados por ese virus que ya ha demostrado su letalidad en millones de seres humanos.

Sin embargo, a pesar de que ya exista una vacuna para combatir dicha enfermedad, esto no debe ser motivo para relajar las medidas de prevención como son el uso del cubrebocas, el lavado frecuente de manos y mantener la sana distancia, además de no asistir a lugares donde existan aglomeraciones significativas de personas, que son algunas de las medidas esenciales que aún debemos acatar para reducir al mínimo la probabilidad de ser una víctima más de ese padecimiento que, según se ha comprobado, lo mismo puede ser adquirido por un niño que por un joven o un adulto mayor.

No por el hecho de que en los próximos meses podamos ser vacunados contra el Covid-19 eso quiere decir que ya no corremos riesgo de contraer esta enfermedad; por el contrario: hoy, más que nunca, debemos extremar las medidas de prevención, pues recordemos que muchos de los hospitales no sólo de nuestro estado, sino del resto del país ya se observa una saturación por la atención de pacientes que se debaten entre la vida y la muerte debido a ese padecimiento, de ahí la necesidad de ser más conscientes y responsables para no exponernos a ser una víctima más de ese virus.

Ante todo, debemos hacerlo, ya no por la familia, sino por nosotros mismos, para de ahí tener la oportunidad de velar por los que más queremos, para cuidarlos y hacer lo necesario para que esa enfermedad no ataque a las personas más cercanas, que son con las que convivimos todos los días dentro del hogar, así como las que tenemos a nuestro alrededor en el centro de trabajo al que acudimos todos los días con el Jesús en el boca, pero también con el deseo ferviente de no ser contagiados para no propagar el virus a otros lugares.

Es tiempo, amable lector(a), de reforzar nuestra conciencia, de apelar a la sensibilidad de los demás para tratar, en la medida de lo posible, de reducir la cantidad de personas contagiadas y así disminuir la probabilidad de contraer esa enfermedad que ha puesto en jaque al sistema de salud de todo el mundo, poniendo a prueba a la ciencia médica para el desarrollo de decenas de vacunas que servirán para mitigar esta pandemia que nos ha lastimado en todos los aspectos, desde el sanitario, que es el más importante, hasta el económico, al devastar numerosas fuentes de empleo que daban sustento a las familias.

Como sociedad, tenemos la obligación y la responsabilidad de contribuir, y no sólo por el llamado que hacen las autoridades, sino porque en medio de esta emergencia sanitaria se encuentra nuestra familia, además del círculo de amistades, de nuestro centro de trabajo, que conforman nuestro entorno inmediato y a quienes nos une un lazo y un sentimiento muy especiales, de ahí que debemos enfocar nuestros esfuerzos hacia el objetivo que debe guiarnos a todos en este momento y que es el bienestar colectivo.

La luz al final del túnel sólo será posible apreciarla cuando podamos ser inmunizados contra el Covid-19, y aun así existe la posibilidad, según los especialistas, de adquirir el contagio, aunque se dice que con menor intensidad.

No obstante, precisamente para no seguir formando parte de la estadística mortal que se ha acumulado en nuestro país, debemos continuar con la adopción de esas sencillas medidas que ya han demostrado su eficacia.

Si queremos llegar a ver la famosa luz al final del túnel, lo mejor que podemos hacer es cuidarnos primero nosotros y, después, proteger a los demás, incluso, exhortándolos a hacer lo mismo, con el tacto y la sensibilidad necesarios en estos casos, pues hay quienes no son partidarios de apegarse a las recomendaciones de las autoridades.

Por supuesto que todos entendemos la desesperación, la angustia, la impotencia y la impaciencia por el hecho de permanecer en un confinamiento dentro de nuestro hogar por tanto tiempo. Sin embargo, ya falta menos tiempo para liberarnos de esos sentimientos que nos han agobiado y albergar la esperanza de aspirar a ver esa luz al final del túnel, con el optimismo y la confianza que eso nos puede generar para recuperar esa "normalidad" que algún día tuvimos.

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