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La verdadera amenaza a la paz mundial

Desde la frontera

ROMEN GARCÍA ARTEAGA, , actualizada 07:23 🕚
La verdadera amenaza a la paz mundial

A lo largo de la historia ha habido grandes imperios que dominaron la escena global durante décadas e incluso siglos. El imperio romano, el británico o el español donde nunca se ponía el sol son buenos ejemplos de potencias económicas y militares que marcaron el signo de su época y luego desaparecieron. Desde mediados del siglo pasado, el imperio estadounidense acaparó un protagonismo, solo disputado por la antigua Unión Soviética. Hoy, ese imperio atraviesa una crisis que bien podría terminar en un declive definitivo.

La globalización promovida en gran medida por las potencias occidentales guiadas por EEUU ha propiciado un mundo multipolar, donde la hegemonía se encuentra en disputa. El modelo neoliberal está en crisis, aunque siempre ha vivido en ellas y, sobre todo, a costa de ellas. Aunque el poder militar estadounidense sigue siendo indiscutiblemente superior al de cualquier otro Estado, en el mundo de hoy cobran especial relevancia otras claves como la tecnológica y la económica en las que Washington no las tiene ya todas consigo.

Sin embargo, cabe destacar que la guerra de Ucrania le ha dado un balón de oxígeno a EEUU para reafirmar su poderío y realinear a sus aliados globales. Putin, en su intento de anexionar Ucrania a la Federación Rusa aprovechando la debilidad que venía arrastrando el imperio yankee desde hace unos años ha logrado justo lo contrario. La OTAN, una organización que perdió todo el sentido una vez finalizada la Guerra Fría, vuelve hoy con más fuerza a ser el brazo armado de una alianza geopolítica comandada por la Casa Blanca. La cumbre celebrada la semana pasada en Madrid -con la oposición esperada de los movimientos pacifistas- ha venido a remarcar la subordinación de Europa respecto a EEUU. La economía del viejo continente está asumiendo consecuencias que pueden resultar gravísimas en los próximos años a causa de la lealtad y el sometimiento de unas potencias europeas acobardadas frente al Tío Sam.

La cumbre de la OTAN en Madrid no solo ha fijado la postura de los aliados atlantistas frente a la Rusia de Putin, sino que además ha señalado a China como un "desafío sistémico". El gobierno chino ha jugado un papel neutral en el conflicto ucraniano, haciendo un llamado a la resolución pacífica del mismo y aguantando la tentación de apoyar abiertamente a su vecino e importante socio comercial ruso. Aún así, la OTAN insiste en considerar a la República Popular China como una amenaza frente a sus intereses geopolíticos.

¿Para quién supone China una amenaza? No lo es para Europa, que encuentra en el régi-men comunista su principal socio comercial. De hecho, la Comisión Europea -máximo órgano de gobierno de la UE- había tratado de tener una relación con China independiente de los EEUU, a la que definía incluso como "un socio cooperador con el que aproximar objetivos". El verdadero peligro chino lo es para los intereses de Washington y su intención de mantener la hegemonía mundial, algo que ya no es tan viable como antaño.

China ha asumido los grandes retos globales como el cambio climático desarrollando una política a largo plazo para un cambio en el modelo de desarrollo económico acorde a las ne-cesidades climáticas. La República Popular China controla la producción de paneles solares, una clave importantísima en la transición ecológica que necesita el planeta. Además, ha desarrollado grandes avances tecnológicos a través de compañías punteras en el mercado para la mejora de las comunicaciones a nivel global, como su apuesta por la extensión del 5G. Más importante aún resulta el ambicioso plan para la creación de una Nueva Ruta de la Seda, especialmente atractiva para Europa y Oriente Medio, para el intercambio comercial en el Pacífico asiático y que está implementando ya grandes proyectos de infraestructura para Latinoamérica y África. El ávido lector se habrá dado cuenta ya de quién se queda fuera de la ecuación en este nuevo orden mundial propuesto por Xi Jinping: los Estados Unidos de América.

Washington está dando patadas de ahogado y se está convirtiendo, si acaso no lo era ya, en la principal amenaza para la paz y la estabilidad de las naciones. Su enorme potencial bélico con una capacidad nuclear abrumadora a la que solo se acerca Rusia es un peligro para la reconfiguración global que se avecina. La Casa Blanca no se va a cruzar de brazos mientras la superpotencia china le arrebata la hegemonía de forma casi inevitable. El imperio gringo es hoy la verdadera amenaza a la paz mundial.

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