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Si yo fuera diputado...

Nada personal

JUAN M. CÁRDENAS, , actualizada 07:25 🕚
Si yo fuera diputado...

Cuando usted falta a su trabajo de manera justificada o injustificada, ¿qué repercusiones tiene en su quincena?, ¿puede cumplir con su jornada laboral solo un rato y luego salirse sin miramientos?, ¿puede faltar a su trabajo 25 veces en siete meses sin consecuencias? Los diputados locales tienen todos estos privilegios y más.

"Sí yo fuera diputado"... Cuando Mario Moreno "Cantinflas" filmó está película en el año 1952 pretendió visibilizar la necesidad que tienen las clases desprotegidas de autoridades que verdaderamente vean por el pueblo. Es así como, por azares del destino, tras defender a varios vecinos del barrio donde se ubica la barbería en la que atiende logra ser elegido como diputado de su distrito. Hoy en día, la argumentación de esta película del "mimo de México" suena cada vez más utópica porque las diputaciones están cooptadas por el sistema político, como premio para aquellos que supieron encaminar campañas a gubernaturas, pago de favores y mantener cotos políticos desde el Poder Legislativo. Una diputación es, pues, una beca completa.

La más clara muestra de esto es el Congreso del Estado de Durango y para muestra está el desinterés, casi generalizado, de asistir a las sesiones del pleno. Pero vamos por partes. La actual Legislatura local inició sus funciones el 1 de septiembre del 2021 y para ello se instaló el primer Periodo Ordinario de Sesiones, el cual concluyó el 15 de diciembre. Sí, tres meses y medio en el que sesionaron dos o cuando mucho tres veces ¡por semana!. Lo mínimo que se le pediría a cada diputado es que asistan.

Pues no, en ese lapso se celebraron 51 sesiones, pero sólo en 12 estuvieron presentes todos los 25 diputados locales. A partir del 16 de diciembre y hasta el 14 de febrero fue el periodo de receso en el que los diputados locales debieron privilegiar las sesiones de las Comisiones para avanzar en la dictaminación de iniciativas y sacar pendientes; pero esto tampoco ocurrió y eso será motivo de otra columna.

El 15 de febrero inició el segundo Periodo Ordinario de Sesiones que culminó el 31 de mayo, durante el cual se realizaron 37 sesiones en el Pleno. Pero, ¿qué cree, estimado lector? Sus diputados, nuestros diputados, los 25 representantes del pueblo, coincidieron solamente en siete sesiones. Siete.

Y eso que para poder irse tranquilamente a apoyar sus respectivas campañas electorales se pusieron de acuerdo para sacar las dos sesiones obligatorias en un solo día. Así de urgidos estuvieron por atender sus compromisos políticos en lugar de ver los de la ciudadanía.

Pero ponga atención al nombre de Mario Alfonso Delgado Mendoza, es del Partido del Trabajo y representa al distrito IX; este diputado contabilizó en total 25 faltas con previa justificación ante la Mesa Directiva. Pero aún así, el diputado local Ricardo López Pescador, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, en lugar de imponer orden como líder parlamentario y en vísperas de dejar esa función, optó por justificar las inasistencias por ser algo a lo que tienen derecho según la Ley Orgánica, consideró que esa legislación no es permisiva para acumular inasistencias y hasta dijo que tal número de inasistencias no son un exceso.

¿Habrá otro trabajo donde tengan esas libertades? Y que aparte otorguen estacionamiento, comidas, café gourmet, seguro de gatos médicos y no te audite ninguna autoridad.

Seguiremos informando..

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