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Las aguas de los ríos Nazas y Aguanaval

ALEJANDRO AHUMADA R., , actualizada 08:08 🕚
Las aguas de los ríos Nazas y Aguanaval

Regresando a los dueños de las tierras en el área de la Comarca Lagunera, después de Francisco de Urdiñola y al paso del tiempo, entre pleitos y reclamos entre familiares y herederos, llegaron las tierras al Marquesado de Aguayo quienes fueron engrandeciendo el territorio hasta llegar a ser el latifundio más grande del norte de México; pasado el tiempo y después de múltiples vicisitudes se llegó al último heredero del gran latifundio, José María Valdivielso, quien se vio precisado a vender la vasta propiedad a la compañía inglesa Baring Brothers. Se tienen menciones en la época del Marquesado de Aguayo de haber construido canales profundos usados para regar las tierras de una parte de su propiedad. Al paso del tiempo se siguió dividiendo la propiedad: pasó a los Sánchez Navarro y posteriormente a tres personajes que iniciaron una etapa mayor de subdivisión de tierras. Los nuevos propietarios fueron, para el lado de la comarca Lagunera de Durango, José Ignacio Jiménez y Juan Nepomuceno Flores, y para Coahuila, Leonardo Zuloaga; aunque eran dueños de grandes extensiones, la superficie de siembra aprovechable por el agua de los ríos era en proporción pequeña.

El historiador José Agustín de Escudero, en una publicación de 1848, hace la siguiente mención, que es importante para identificar a ambos ríos y su cauce cambiante en el tiempo, ya que pudiera causar confusión querer visualizarlo desde su ubicación actual ante tantos cambios que ha sufrido, así como también las lagunas como punto terminal de los ríos y sus diferentes nombres que les han dado a través del tiempo. Diciendo así la transcripción de esa nota:

"Al poco tiempo, fundaron Santa María de las Parras (1598), y debido a que La Laguna llegaba hasta este lugar, se le comenzó a llamar laguna de Parras y ocasionalmente Laguna de San Pedro, en el siglo XVIII, el río Aguanaval era un afluente del Nazas cuyas aguas desembocaban en el Bolsón de Mapimí, formando la Laguna de Lipanes entre las sierras de Tlahualilo, Campana y Banderas. Las aportaciones del Nazas hacia el Aguanaval fueron decreciendo, por lo que la Laguna de Lipanes se secó hasta dividir en dos vasos, Laguna de Liebres, que terminó por desaparecer, y la Laguna de Tlahualilo. Para finales del siglo XVIII el Aguanaval dejó de ser tributario del Nazas y se abrió un nuevo cauce, que a través de la Boca de Álamos terminaba depositando sus aguas en la Laguna de Copala (de Parras). El río Nazas también dividió sus aguas en 1781, llevando una parte a la Laguna de Tlahualilo (igualmente fue llamada Laguna del Caimán) y la otra a la Laguna de Parras, juntando de nueva cuenta sus aguas con las del Aguanaval. Con estos cambios, la Laguna de Parras se dividió en dos: Laguna de Parras y Laguna de Mayrán. Hasta la mitad del siglo XIX el Nazas fluía hacia el norte atravesando la región lagunera y desembocando en la Laguna de Tlahualilo. Fue en 1843 cuando cambió su curso, al que tiene hoy en día, con orientación al este, hacia la Laguna de Mayrán".

Las lagunas podían presentar diferentes tamaños según fuese la temporada y la cantidad de agua depositada; en algunos escritos se hace la siguiente mención sobre algunas medidas. El Lago del Caimán (Tlahualilo), tenía una longitud de dieciocho leguas, unos ochenta y seis kilómetros por tres leguas de ancho (unos catorce y medio kilómetros), y el de Parras una longitud de doce leguas (casi cincuenta y ocho kilómetros,) de largo por dos leguas (casi diez kilómetros de ancho). La mención más importante era en la descripción de su profundidad, en la cual tenía un promedio de dos metros de hondura promedio.

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