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Bye, bye, BoJo

Solange Márquez, , actualizada 07:38 🕚
Bye, bye, BoJo

Johnson miraba al suelo mientras en la Cámara de los Comunes el líder de la oposición, Keir Starmer, le cuestionaba haber promovido a Pincher a un cargo de poder a sabiendas de los alegatos de acoso sexual en su contra que ya existían en 2019. En el salón plenario, el ruido y los gritos cotidianos dieron paso a un profundo silencio cuando Starmer leyó el testimonio de acoso, recientemente publicado, de una de las víctimas de Pincher.

Era la antesala de una muy esperada salida. A un mes de haber superado una moción de censura y luego de meses de escándalos políticos, el excéntrico primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, volvía a estar en el ojo público. El alud de renuncias de miembros del gabinete fue solamente un síntoma del cáncer dentro de su gobierno.

Hace apenas un mes, BoJo (como le conocen en el Reino Unido) ganaba, por muy poco, la moción de censura iniciada por su propio partido y donde una buena cantidad de sus correligionarios le dieron la espalda. Aunque salió airoso, el rechazo ciudadano estaba sembrado desde que se dieron a conocer los videos en los que él y su equipo burlaban sus propios confinamientos en los peores momentos de la pandemia.

Sin embargo, el nuevo escándalo se convirtió en la gota que derramó el vaso. Christopher Pincher, subjefe de bancada del Partido Conservador desde febrero y funcionario del gobierno desde 2019, fue esa gota. Acusado de acoso sexual y conducta sexual inapropiada, Pincher ha terminado por tirar el poco apoyo que le quedaba a Johnson en su propio partido.

Luego de la renuncia de Theresa May en 2019, Boris Johnson se convirtió en primer ministro del Reino Unido. Su cargo fue ratificado por el voto de la ciudadanía seis meses después, cuando vencería al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, obteniendo el Partido Conservador 365 escaños, la mayoría más grande desde la victoria de Margaret Thatcher en 1987.

La mayoría obtenida por Johnson se explica por su carisma y por una campaña simple pero con un significado muy importante para los ingleses Get Brexit Done. Luego del desaseado proceso de salida y cuatro procesos electorales en apenas 5 años, la victoria de Johnson se dio casi de manera natural y el descalabro laborista parecía cantado. Los ciudadanos estaban cansados del Brexit y de las elecciones. Con una mayoría como esa ¿es posible perder el poder?

Lo fue. Johnson habría sido electo hasta, al menos 2024, pero le quedó muy grande el encargo. Sus múltiples tropiezos y desatinos, sumados a su clara tendencia a la imprudencia y el escándalo, terminaron por minar cualquier viso de legitimidad. Durante su discurso de renuncia aseguró haber tratado de convencer a sus ministros de permanecer con él en el gobierno y los culpó por lo que estaba ocurriendo.

BoJo se mantendrá como primer ministro en funciones mientras al interior de su partido ha comenzado la pelea para determinar quién habrá de sustituirlo entre sus pares parlamentarios, proceso que puede tardar varios meses e incluso postergarse hasta octubre, cuando se dé la Conferencia interna del Partido. La selección del sucesor de Johnson será crucial considerando que quedará poco más de un año para las elecciones.

Con la mirada clavada en sus notas, como si ahí pudiera encontrar al culpable del caos que estaba viviendo, Johnson evadía los reclamos de los legisladores de oposición. Si en lugar de papeles entre sus manos hubiera tenido un espejo, habría encontrado al responsable. "Bye, bye Boris" le gritaban mientras abandonaba el plenario.

Twitter: @solange_

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